De la entraña,
de lo más profundo
de las nubes que trae la providencia.
De más allá aún, de un pensamiento
derramado en tierra,
vine.
Y me encontré, como el agua,
transparente
sobre la arena niña,
viajero en tu mirada
por las orillas del tiempo.
Y me encontré, al jugar,
remolinos de prisas, entre cortantes
piedras que me hacían tropezar
conmigo mismo. Solo,
insignificante.
Caminando sobre el barro,
levantando sombra, ciega
la imagen reflejada de los cielos.
A tientas, alma fría,
cadáver de agua viva,
incolora, inodora, insípida
nada.
Y tras la lluvia de mis lágrimas
encontré tu memoria
de alegrar
lúgubres silencios de los bosques,
labios anuales en los surcos.
Y que podía curar
la lenta quemadura de la roca,
las ansias de árboles y hombres,
la sed tuya, Dios mío, al final.
La vida sabe a fango cuando ignora
su origen y se estanca en la locura.
Eres Tú el que limpia y enamora,
quien mueve y levanta con su ola
el alma sosegada en oración.
¡Oh Dios, alma de Dios,
presencia ahora!
Hoy navego los años sin defensas
igual que el agua mansa va hacia el mar
por una gravedad que llevo dentro,
voy bajando
en tu amor irreversible.
Diseñas en mi alma
caminos sinuosos como venas,
azules acequias de cariño
que recorres. Y mi canto
rumoroso de saltos, de juegos y de brillos,
de colores caídos de los árboles,
no cesa de fluir, enamorado
porque lo llevas Contigo.
No se pierde ni una nota.
Tú no olvidas
ni siquiera un vaso de agua, ni una gota
evaporada de rocío,
ni una lágrima.
Bajo el túnel profundo de la noche,
sentado en el cansancio y en las piedras,
inundas mi silencio de alegría.
Yo sé que volveré justo al inicio,
donde el agua
no era más que agua
y tu Espíritu, Señor, aleteaba
en el alma de Adán cuando era niño.
Sí, volveré a ser puro,
sin aristas y sin miedos, como el agua
bautizada en la cascada de los ángeles,
empapado en tu cántico de amor.
Hoy navego, solamente
me reparto
santificando la tierra,
como el agua siempre
la transfigura con su beso mineral.
Hasta que vuelva a Ti
tu pensamiento,
sin lecho, ni sombra, ni dónde;
vapor enamorado.